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viernes, 4 de noviembre de 2011

LEONEL: EL EXCESO DE PODER

Por Fernando Peña
El exceso de poder público y privado ha sido analizado en diferentes épocas. La concentración de poder que exhibe el presidente Leonel Fernández sobre los demás poderes del Estado es responsabilidad de los mandos de dirección del país, llámese partidos, iglesias, empresarios, etc.
Al igual que en el pasado, se han comportado ante el Estado y su representante con una alcahuetería repugnante, al extremo que en el principal partido de oposición se debatía por mucho tiempo la flojedad en sus posiciones publicas contra el gobierno, el PLD y el presidente Fernández.
Si Leonel muestra control de todos los poderes públicos, incluyendo la justicia, si ha implantado un modelo de control absoluto de todos los poderes del Estado, es responsabilidad de ellos. Durante décadas, estando o no en democracia, estando o no en el Poder, no se han preocupado por crear verdaderos ciudadanos, consciente, que no vendan su voto, que pese más el deber, la justicia y el bien colectivo.
Hoy lanzan gritos de jeremías porque ven estupefacto como Leonel concentra en sus manos, con toda la peligrosidad que ello implica, todo el Poder, hasta del Poder Judicial, conllevando esto ciertamente a actitudes autoritarias, que en nada aportan a la educación, a la enseñanza de los valores, de la moralidad y la ética.
Pero, deben recordar los que nos gobiernan que mientras más se concentra el poder más abstracto se vuelve y, por tanto, se hace más fácil de eliminar también.
El Partido Revolucionario Dominicano, a pesar de sus errores en el ejercicio del Poder, cada vez más se agiganta, por su tradición democrática tanto fuera como en el ejercicio gubernamental, siempre han entendido que mientras más personas tengan la facultad real de tomar decisiones, más fuerte se hace el Estado, conocen de la ventaja de la democracia, de la elección soberana de las mayorías, sin utilizar de manera burda y descarada los recursos público.
La poca aceptación que tiene Leonel y su gobierno en la aceptación popular es por el exceso de poder, poder que la gente percibe que no ha sido para bien, porque se ha empobrecido cada vez más, el sector productivo a la deriva y la quiebra de grandes y pequeños negocios es el pan de cada día, mientras se observa la riqueza exhibida por los funcionarios de su gobierno.
El pueblo dominicano, con su descontento y apoyo a Hipólito Mejía, según reflejan todas las encuestas, le está diciendo al presidente Leonel Fernández, le está dando aquella respuesta lapidaria: “me he alzado contra el amigo, no porque amaba a Cesar menos, sino porque amaba mas a Roma”.

Esa frase sale de aquel episodio, aquel magnicidio que provoco el traicionero Bruto contra el Cesar y que Shakespeare, en su Julio César, hace que Antonio increpe a los culpables la perfidia de sus intrigas y la vileza de su traición.
En una brillante muestra de ironía, el amigo leal acusa con peregrinas loas a los responsables, Bruto y Casio, del monstruoso crimen:
“¡Ayer todavía, la palabra de César hubiera podido hacer frente al universo! ¡Ahora yace ahí, y nadie hay tan humilde que le reverencie! ¡Oh señores! Si estuviera dispuesto a excitar al motín y a la cólera a vuestras mentes y corazones, sería injusto con Bruto y con Casio, quienes, como todos sabéis, son hombres honrados. ¡No quiero ser injusto con ellos! ¡Prefiero serlo con el muerto, conmigo y con vosotros, antes que con esos hombres tan honrados!”
Reflejo fiel de que mientras más se concentra el poder más abstracto se vuelve y, por tanto, se hace más fácil de eliminar también.
El autor es periodista