Andan preocupados nuestros diputados, senadores y algunos que otro funcionarios del gobierno con "un juicio político" a los señores miembros de la Cámara de Cuentas.
El país se nos está descacarando, se nos cae a pedazo por el constante aumento del precio del petróleo a nivel internacional, que ya rompe record, afectando esto de manera dramática los precios de productos tan básicos en nuestra dietas nacionales como el arroz, habichuelas, la carne de pollo, la leche y otros artículos y materias primas que sin detenerse aumentan sus precios.
La delincuencia nos ahoga, la droga nos acompaña en las esquinas de nuestros barrios y ciudades. La ineficiencia oficial es su compañera, y ante todo esto nuestros queridos legisladores nos montan un show que nada resolverá, solo distraernos de la búsqueda de soluciones reales a los problemas nacionales y cotidianos de la gente.
Y es que están sordos y ciegos? no han visto las protestas que estos problemas han suscitado en Argentina, España, Italia, y más cerca aún, nuestro vecino Haití, por tan solo nombrar algunas naciones?
Es que no han oído la advertencia de las Naciones Unidas, donde su Secretario General advirtió que la rápida escalada de precios de alimentos en todo el mundo ha alcanzado proporciones alarmantes, e instó a la comunidad internacional a desarrollar estrategias para afrontar la situación?
Y recordó que los datos del Banco Mundial indican que la crisis alimentaria, iniciada hace tres años, podría sumergir en la miseria a unos cien millones de personas en los países de renta baja.
Pero aquí no nos preparamos para nada de eso, y seguimos en la misma chercha politiquera de siempre.
A todos nos afecta, es imperioso tomar medidas de emergencia a corto plazo que sastifagan las necesidades más apremiantes de la población.
Un buen ejemplo, una señal inequívoca de desprendimiento y amor al país y a los lectores que les favoreció con el voto sería que, ante esta situación que nos agobia, los diputados y senadores entreguen el superbarril, el barrilito, el celular, las yipetas, los sueldos lujosos, las dietas. Como deben tener un vehículo, que se compren uno sencillo y de bajo consumo.
Lo mismo debe hacer los funcionarios del gobierno, los empresarios de todos los niveles.
Debemos recordar que los honorables senadores reciben millones de pesos mensuales como asignación especial, que usan para buscar voto y nombradía, dando becas, mantenimiento y equipamiento de escuelas, y claro, regalarle algún que otro compañerito un dinerito para que mitigue el hambre. Lo mismo hacen los diputados con su barrilito. Solo el senador por la provincia de Santiago recibe más de un millon de pesos mensuales por este concepto.
Tenemos que dejar de vivir como si tuviéramos opulento. Vivimos y queremos actuar como si fuéramos un país de primer mundo con recursos inagotables.
Eso no pasará de un escarceo político, quizás sean destituidos, más cuando el flamante pesidente de la Comisión Especial, Rafael Molina Lluveres, expresara que no puede decir que los miembros del organismo fiscalizador sustrajeron fondos, pero que si fueron torpes en manejo de sus funciones.
Cuando uno habla con la gente en la calle, en los supermercados, en los colmados, en las oficinas públicas y privadas la reacción es "eso es un show".
El gobierno tiene que oír el sonido del pueblo, de la gente que sufre, dejar de solo oír y responder a los caprichos de los jeques de la tribus partidarias que lo dominan, y que nada hacen.
Mientras tanto, seguiremos viendo la función, el show de nuestros "!Pobrecitos, los legisladores! !Tan sacrificados que son y nadie los defiende!?
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