Por Fernando Peña
La dirigencia del PRD en Santiago ha sido siempre un dolor de cabeza para la esa organización política. Pero el tiempo ha pasado y no ha sido en vano. La mayoría de los militantes y simpatizantes del partido blanco en esta ciudad exigen y buscan nuevos dirigentes, con nuevo estilo, nueva metodología, que crea en el consenso.
Ya la sociedad de Santiago no es la misma de diez o veinte años atrás, hemos entrado en la corriente donde el poder es cada vez más distribuido, donde hay que tomar en cuenta a la sociedad y sus organizaciones en la elaboración de políticas.
No será posible mantener unificado, cohesionado al PRD en esta ciudad si no se sacude del anquilosamiento a que han sometido a sus organismos y dirigentes.
EL PRD EN SANTIAGO Y SUS DIRIGENTES
Aquí hay una ausencia total de métodos actualizados de dialogo y participación de los dirigentes, cuadros y militantes en los asuntos de alta política, de educación y formación.
Los organismos de dirección son figurativos, no se reúnen, existe un menosprecio a la participación, a los aportes, a la discusión sobre los temas puntales de la política local y nacional.
Cuando suelen reunirse es a modo informativo, para explicar las líneas verticales que quieren que se cumplan. En los tiempos actuales, una organización, un partido político no puede crecer ni funcionar de esa manera.
Se supone que un presidente de un partido debe preocuparse por las reuniones, la elaboración de la agenda, el manejo de los recursos y los puestos internos, las invitaciones a asuntos importantes en la ciudad y fuera de ella, el contacto con las bases del partido, el propiciar los conocimientos de los temas fundamentales.
¿Acaso se maneja Ulises Rodríguez y Andrés Santos con estos criterios?
El curso que lleva el PRD no es correcto, tienen que ser capaces de escudriñar la realidad, tienen que subirse en las olas de los nuevos tiempos. Los esquemas politiqueros, clientelitas solo dan resultados temporales, en definitiva son barridos por la historia. Hay que encausar al PRD por la renovación, hay que integrar a la juventud, a los profesionales, a los obreros, a los empresarios a la vida partidaria, con una ofensiva de apoyo a acciones de educación y preparación política, pero además de acciones sociales que tengan relación con la salud, la educación, la reforestación y la educación ciudadana.
Cada cabeza de grupo debe asumir estas tareas como prioritarias para la supervivencia y el crecimiento del partido blanco en Santiago.
Deben entender esos cabezas de grupos que en los momentos actuales no conviene estar jugando su propia estrategia, que solo beneficia a sus particulares intereses y a los partidos contrarios.
Observen que el PLD ha logrado renovarse y relanzar unos dirigentes jóvenes y preparados, convirtiéndose de una organización de estructuras de cuadros al estilo leninista, a una organización abierta y de masa. Jóvenes que salen a dar la cara, a opinar y defender su partido.
El PRD tiene que renovarse, aunar esfuerzo para que la frase de “combinar lo nuevo con lo viejo” se haga una realidad. Dejar de estar atrapado en los viejos esquemas de organización y accionar político.
Ulises Rodríguez, da el ejemplo, representa esa corriente nueva que convierta al PRD en Santiago en el referente obligado de la renovación y el consenso.
Así y solo así se encarna la voluntad de las mayorías nacionales que tiene puesta sus esperanzas en la toma del Poder del partido blanco.
Y honran la memoria, el pensamiento del líder, del titán, no solo del PRD, sino de los descamisados, de las grandes mayorías nacionales.
El autor es periodista
Frontera25_@hotmail.com
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